El extraño origen de la palabra "cursi"

agosto 1, 2011 § Deja un comentario

Designamos como cursi a todo aquello que es excesivamente refinado hasta llegar a aparentar demasiado afectado o artificioso. Con cursi podemos referirnos a una manera de vestir, una manera de hablar que peca de pedantería o cualquier gesto que quiere aparentar elegancia pero que sólo resulta ridículo. El origen de esta palabra permanece en el misterio si bien la teoría más popular se remonta a cierto modisto gaditano conocido como Sicur que se caracterizaba por un estilo demasiado pretencioso en sus creaciones (no muy alejado de la de ciertos diseñadores de la actualidad, por cierto). Según esta teoría llegó una extraña moda que hizo cambiar el orden de las sílabas y acabó bautizando con el apellido de este modisto a su actitud afectada (Sicur-cursi) y así parece haber llegado.
En inglés, la traducción más aproximada a este término quizás sea la de twee (con sinónimos como affected, pretentious,…) Se dice, en cambio, que este término probablemente nació del lenguaje infantil, de la manera que tienen los niños de pronunciar sweet (dulce). De esa forma, cuando la dulzura se hacía empalagosa o forzada (ultrapasando lo ñoño), acaba convergiendo con el significado de nuestro cursi.

Llorenç Garcia


El machismo el la lengua

julio 18, 2011 § Deja un comentario

Análisis del machismo en castellano 

machismo traduccion Una de las polémicas que surgen a veces entre los lingüístas es sobre el supuesto machismo en la lengua. En español se distingüe entre el género masculino y femenino, lo cual no presenta ningún problema en singular . Ahora bien, en plural las cosas cambian porque en la lengua sólo se puede utilizar el femenino sólo si todos los elementos son femeninos. Con sólo que se introduzca un elemento masculino entre un grupo de elementos femeninos, el plural se masculiniza automáticamente. Y es que tradicionalmente en el mundo de la gramática, el masculino es una etiqueta que señala masculino o neutro, mientras que el femenino se especializa en los significados de su género. Si digo “Los estudiantes ya han llegado”, según el contexto se puede referir a estudiantes varones o a chicos y chicas estudiantes, o sea un grupo mezclado. Pero si digo “Las estudiantes han llegado” tengo la certeza de que todos son únicamente de sexo femenino. Por presión feminista, en el lenguaje escrito y político se han desarrollado fórmulas para intentar compensar la inclinación hacia el masculino que tiene el castellano. Ahora ya a nadie le sorprende leer o escuchar “Ciudadanos y ciudadanas”, o “Estimados/-as señores/-as”. La exageración llegó a tal término, que cierta ministra soltó una vez su famoso “miembros y miembras”, lo que provocó las burlas del periodismo y de cierta opinión pública. Con la llegada de la era moderna, ha surgido una solución muy moderna, o sea utilizar el signo de la arroba (@). Por eso ya resulta común, cuando no se sabe el género o no importa, ver escrito carteles como:”Buscamos compañer@ de piso”. Seguiremos hablando de este tema del que durante años se han escrito ríos de tinta.

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