Nombres (in)traducibles

marzo 24, 2012 § Deja un comentario

Jules Verne

Hoy en día a nadie se le ocurriría denominar a Michael Jackson como Miguel Jackson, o John Travolta como Juan Travolta. Pero no siempre ha sido así y en español todavía conocemos al emblemático escritor de aventuras francés como Julio Verne y no como Jules Verne. La razón puede aducirse en el poco dominio de los idiomas extranjeros que había en la Antigüedad. Siempre era mejor adaptar los nombres al idioma para poder familiarizarse con ellos y ponerlos más fácilmente en boca de todos. Cuánto más atrás nos vamos en el tiempo, más intensa es esta tendencia. Así por ejemplo todos conocemos nombres de personajes históricos como Iulius Caesar como Julio César, o Christoforo Colombo como Cristóbal Colón.

En la actualidad, esta tendencia a traducir nombres se considera completamente inapropiada ya que en nuestra mentalidad se parte de la idea de que un nombre propio es un concepto intraducible. Un Pierre de Francia continúa llamándose Pierre aunque se desplace a Italia, España o Brasil. La única excepción remanente a esta corriente dominante persiste en los nombres de los papas (el actual es Benedicto XVI) y miembros de la monarquía (decimos el rey Gustavo de Suecia -y no Gustav-). Fijaos, si no, como la archiconocida Kate Middleton pasó a llamarse la princesa Catalina por gran parte de la prensa (aunque nadie se ha atrevido de momento a españolizar el nombre de nuestra princesa Letizia -con ortografía italiana- a Leticia).

Llorenç Garcia

Anuncios

¿Dónde estoy?

Actualmente estás explorando la categoría nombres en La magia de la traducción.