Semana Santa Pagana

abril 7, 2012 § Deja un comentario

semana santa en la traducción

Qué delicia este breve paréntesis festivo en todo el pico de la primavera. Formando un formidable bloque junto al fin de semana que hace gozar tanto a creyentes como agnósticos o ateos. Todavía es mucha la gente que se pregunta por qué cada año cae en una semana diferente, y la razón es muy sencilla. El antiguo calendario judío era lunar y no solar como el nuestro. Reza en la Biblia que Jesucristo murió en Plenilunio, por eso (y tras mucho debate) se estableció definitivamente que la Semana Santa había de ocurrir justamente tras la primera Luna llena de primavera.

En inglés, la Semana Santa se traduce oficialmente como Holy Week (‘Semana Sagrada’), si bien el nombre con que se conoce popularmente es Easter, que realmente es el Domingo de Resurrección. La designación de Easter tiene relación con una deidad pagana llamada Ēostre. Era una divininidad germánica que tenía un mes consagrado con festividades justamente cuando la primavera brillaba en su pleno apogeo. Ēostre también se considera una entidad espiritual que desciende de otra anterior indoeuropea que era la diosa del amanecer. Por eso mismo, el punto cardinal que coincide con la salida del Sol en inglés es East (nacido del protoindoeuropeo *aus-, ‘brillar’). De este East, viene el nombre castellano del punto cardinal Este.

¿Verdad que no dejan de sorprender los vericuetos que llegan a dar las palabras con el tiempo?

Llorenç Garcia

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Nombres (in)traducibles

marzo 24, 2012 § Deja un comentario

Jules Verne

Hoy en día a nadie se le ocurriría denominar a Michael Jackson como Miguel Jackson, o John Travolta como Juan Travolta. Pero no siempre ha sido así y en español todavía conocemos al emblemático escritor de aventuras francés como Julio Verne y no como Jules Verne. La razón puede aducirse en el poco dominio de los idiomas extranjeros que había en la Antigüedad. Siempre era mejor adaptar los nombres al idioma para poder familiarizarse con ellos y ponerlos más fácilmente en boca de todos. Cuánto más atrás nos vamos en el tiempo, más intensa es esta tendencia. Así por ejemplo todos conocemos nombres de personajes históricos como Iulius Caesar como Julio César, o Christoforo Colombo como Cristóbal Colón.

En la actualidad, esta tendencia a traducir nombres se considera completamente inapropiada ya que en nuestra mentalidad se parte de la idea de que un nombre propio es un concepto intraducible. Un Pierre de Francia continúa llamándose Pierre aunque se desplace a Italia, España o Brasil. La única excepción remanente a esta corriente dominante persiste en los nombres de los papas (el actual es Benedicto XVI) y miembros de la monarquía (decimos el rey Gustavo de Suecia -y no Gustav-). Fijaos, si no, como la archiconocida Kate Middleton pasó a llamarse la princesa Catalina por gran parte de la prensa (aunque nadie se ha atrevido de momento a españolizar el nombre de nuestra princesa Letizia -con ortografía italiana- a Leticia).

Llorenç Garcia

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