“Traducir”, un término con pasado y futuro

julio 8, 2011 § Deja un comentario

traductor ingles pasado futuro traducitEl término tal como llega al castellano viene del latín “traducere”, que es un compuesto de “trans-“, que a su vez significa “de un lado a otro” (véase transmisión, transportar, transigente, transiberiano, traspasar, retrasar,…) y “ducere”, cuyo significado es “guiar” (conducir, seducir,…). Así que el significado original era el de guiar de un lado a otro ya que ésta es la misión del traductor: servir de puente de un idioma a otro.

Conviene resaltar que, asimismo, en latín nacieron muchos términos a partir de “ducere”. Como por ejemplo “dux” que era el comandante de las tropas militares en la Antigua Roma (por eso a Mussolini se le aclamaba como el “duce”) y, más tarde, llegó al castellano transformado en “duque” (título nobiliario que como tal designa a la persona con algún ilustre ancestro militar).

Aun así, intrépidos viajeros de la paleontología lingüística, si queréis todavía excavar en un origen más lejano del término tendremos que remontarnos a una lengua oscura y lejana llamada indoeuropea. El indoeuropeo es una gran lengua madre, como la matriarca de casi todos los idiomas de Europa (descontando lenguas aun más misteriosas como el vasco) y nacida al parecer en la India. Esta lengua es como una gran matriarca de la que salieron todas las lenguas latinas, germánicas, eslavas y otros grupos lingüísticos de Oriente Medio. El problema de todos estos idiomas extinguidos milenios ha es que sólo se ha podido hacer una reconstrucción a partir de todos los idiomas descendientes y de algún hallazgo arqueológico casual.

Pero a lo que nos atañe, nuestro “ducere” latino proviene de la raíz indoeuropea *deuk-“, que significa “guiar”. Casi, casi igual que en lenguas como en los derivados castellanos “-ducir”, o catalanes (“-duir”). Pero a veces en esta excursión por el tiempo la fisonomía del término puede trasfigurarse hasta ser casi imposible reconocerlo. Un ejemplo de esto es el alemán, donde utilizan el verbo “ziehen”, que significa tirar. Y este vocablo nació del protogermánico *teu-ha ” y que a su vez proviene del mencionado término indoeuropeo *deuk-“. Interesante, ¿verdad?

No muy lejos del significado original se encuentra el equivalente inglés “to translate”, que también viene del latín. Más concretamente del participio “translatus” (de “trans-” y “latus”, lado), que significa pasar de un lado a otro o, sencillamente, trasladar. Con un significado prácticamente igual al del inglés.

En conclusión, tanto el castellano como el inglés evidencian esta proverbial concepción de la traducción como puente entre diferentes idiomas. Como el elemento que ayuda a establecer lazos entre diferentes culturas y a facilitar el entendimiento mutuo. En este siglo XXI, en el que la globalización avanza a pasos agigantados (sin que por ello se puedan evitar algunas fricciones culturales), el papel del traductor adquiere un papel fundamental en medio de esta coyuntura histórica que exigirá grandes dosis de comprensión y tolerancia.

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¿Latino o no latino? That is the question.

mayo 18, 2011 § 2 comentarios

Vamos a hacer un pequeño recorrido histórico por el término latino. Veremos cómo nació, se desarrolló, se moldeó y en la encrucijada semántica en la que se encuentra actualmente. Un viaje apasionante, sin lugar a dudas.

La palabra nació como un gentilicio como persona o objeto procedente de la región del Lacio. Ahí es donde se gestó la lengua latina, que más tarde sería la oficial de todo un imperio y madre las actuales lenguas romances (procedentes del Imperio Romano): castellano, catalán, italiano, rumano, francés, occitano, sardo, etc.

Esa lengua dejó de ser propia del Lacio (igual que hoy el castellano no es propia sólo de Castilla o el inglés propia únicamente de Inglaterra) y su significado evolucionó a las culturas y pueblos que hablan latín o una de sus lenguas derivadas. Así pues, un español, un francés o un rumano serían pueblos rumanos y todas las ex colonias en donde han dejado el idioma como legado cultural.

Posteriormente, en el continente americano se produjo una especie de escisión cultural entre el norte y el sur. El norte (de mayoría de habla inglesa) se conocía popularmente como anglosajón (de habla inglesa), mientras que el sur se conocería como Iberoamérica (ex colonizados por los países de la península ibérica -España y Portugal).

Con el tiempo, aunque el vocabo Iberoamérica persiste, se ha ido sustituyendo por el de Latinoamérica o América Latina, acuñado originalmente por los franceses y de éxito internacional hoy indiscutible. Con ello, los estadounidenses empezaron a designar con el término Latin a los latinoamericanos. Y sobre todo en ese país tiene un fuerte matiz racial en contraposición con la población de piel más clarita. De tal forma, que ser español o portugués puede significar ser latino o no, más dependiendo del tono de piel que tenga el individuo ibérica. Si es blanquito, sólo se le suele considerar europeo.

Este concepto norteamericano está contaminando también el uso que de latino se hace en países de Iberoamérica. Para gran parte de ellos, un español no es un latino a pesar de lo incongruente que resulta. Fueron los españoles los que los ha convertido en latinos y a ellos les deben que lo sean.

Extraño, ¿verdad? Por eso, el término latino ahora está en una encrucijada.

Llorenç Garcia

Culminación

mayo 16, 2011 § 1 comentario

En español solemos decir que cuando un proceso llega a su fase más alta o intensa, podemos decir que se encuentra en su punto álgido, en el clímax o en el culmen o punto culminante, en su apogeo, etc.
En inglés, existe el falso amigo to culminate, que significa llegar al final de algo después de haberse completado el proceso, un poco como sinónimo de concluir: Their many years of research have finally culminated in a cure for the disease.
Por desgracia, este significado de to culminate ha contaminado a nuestro culminar a través del fenómeno de los falsos amigos. Ya es normal escuchar en la tele o leer en el periódico frases como: El rey culminó su visita al Brasil visitando los favelas más desvaforecidas de Río de Janeiro. Aparte de que la noticia es de lo más irreal, un español casto escribiría más bien: El rey finalizó/concluyó/terminó su visita al Brasil,…
Y aquí concluye el artículo de hoy (no culmina).

Llorenç Garcia

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Esto es el fin

mayo 14, 2011 § 1 comentario

Finalizar una cosa puede ser dramático o liberador. O a veces el punto de partida para una nueva fase. En español decimos terminar, acabar, finalizar, poner término, a veces, (y según el contexto) también puede significar rematar (acabar de matar a alguien).
En inglés, es más común usar to finish, que indica el fin de una actividad tras completarla por completo: Please place your questionnaire in the box when you’ve finished.
También se emplea la “phrasal verb” to end up que muestra un matiz diferente: acabar en un lugar o situación determinada: She’ll end up penniless if she carries on spending like that.En todo caso, todos aspiramos a un final feliz.
Que seáis felices y comáis perdices.

Llorenç Garcia

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mayo 14, 2011 § Deja un comentario

Lo mismo da.

Renovarse o morir

mayo 10, 2011 § Deja un comentario

En estos largos meses que vivimos un callejón sin salida que parece que no se agota, en los que países se endeudan y han de ir a su rescate financiero, en los que cada mes las cifras del paro se van disparando más y nos vemos sumidos como en un pozo sin fondo…, la palabra más oída es la de crisis. La crisis es una palabra con connotaciones negativas pero originalmente no era así. Crisis era una palabra griega que significa cambio. Definía situaciones que obligaban a reajustes. Ya definimos en español con la expresión renovarse o morir.
Ocurre que las situaciones que exigen cambios suelen deberse a hechos nefastos. Por eso muchas veces afirmamos que vivimos una situación crítica. Es decir, una situación que exige cambio. Con esta óptica, ser crítico sencillamente significa señalar que un cambio es necesario. Vistas las cosas así, la palabra crisis se desviste de ese halo negro con el que la hemos envuelto y se convierte en una seña de advertencia de que ha llegado la hora del cambio.
Renovarse o morir.

Llorenç Garcia

¿A qué precio?

La traducción es un laberinto en el que se han de explorar los recovecos de dos códigos diferentes y encontrar los que más se parecen entre ellos

mayo 9, 2011 § Deja un comentario

De ello nos encargamos nosotros.